Tuesday, May 16, 2006


¡Vamos a vivir entonces! - me dije un sábado en la noche -
Y camine por las calles frías y me acorde de ella y la confunde con la neblina ¡Me enamore!
Busque labios y lenguas y un aviso en un papel rodó por mis piernas,
Lo recogí y en él decía: ¿Estas solo?
Yo le dije que ¡Si! y atrás del papel decía: ¿Entonces porque no vienes a conocerme?
Abajo de esa frase había una dirección que no quedaba muy lejos y decidí ir.
Cuando me encontré frente a frente con el lugar, me dije: ¡Que bonitas luces!
Toque el timbre y salió una mujer con una falda muy chiquita y le dije: ¿No siente frío?
Ella se rió y comenzó a jugar con mi corbata.
Le pregunte si ella había sido la que escribió el aviso y me dijo: ¡No! han sido varias.
Yo solo quería conocer a una le dije - molesto -
Ella se rió más y me dijo: ¡Pareces un gato con tu corbata y tu pelo ondulado!
Luego se puso muy seria cuando una señora obesa de unos 45 años se asomo hacia la puerta.
La señora le dijo: ¡Apúrate hija, apúrate!
Y ella le respondió ¡Ya mamí!
¿Mamí? - me dije -
La señora me miro con unos ojos que no iban con el tamaño de su barriga y me dijo:
¡Si pues "Mami"! ¡Espero que hayas entendido mi hijito!
¡Si entendí mamí! - le dije -
La señora volvió a guardarse en aquella casa y me atreví a decirle a la damita de faldas pequeñas:¡Tu mama me cayo mal!
Ella me grito: ¡No es mi mamá!
Luego me dio un abraso.
Le pedí que me regalara sus labios y su lengua porque los necesitaba.
Me contesto que si quería me la podía llevar completa y que solo me iba a costar 35 estrellas.
(Me dije: Esta niñita me va a salir bien cara y eso que hoy en dia las estrellas han subido mucho)
Como no llevaba dinero ese día y como yo nunca comercializaba con estrellas ni me las guardaba en el estomago para narcotraficar en el extranjero.
Le dije que solo quería sus labios y su lengua y urgentes porque ya era hora de echarse en la camita a soñar con los angelitos.
Ella siempre se terminaba riendo cuando yo dejaba de decir algo y no dejaba de jugar con mi corbata.
Mire mi reloj de plástico que mi Mamá me había regalado por haber sacado 25 en matemáticas en un examen que pocos nomás aprobaron y dije: ¡Santo Jesús mío! ¡Que tarde es!
Ella no paraba de reír y hasta me dieron ganas de reírme con ella, pero tenia que apurarme y le dije:En mis bolsillos no tengo mas que una estrella ¿Te conformarías con ella a cambio de un beso?
Ella me dijo que sí pero que no durase mucho porque horas antes había chupado algo que yo guardo secretamente debajo de mis calzoncillos (eso fue algo que no me gusto oír)
Cuando me lo dijo, guarde en el instante la estrella en mi bolsillo y me fui corriendo.
Y me dije: ¡La calle sí es una selva de cemento! - y me comencé a reír -
Una niña muy mona se acerco y me dijo si tenia una moneda para regalarle.
Yo le dije que no, que solo tenia una estrella en mi bolsillo, pero ¡Si quieres te la regalo!
Ella me sonrío y me extendió la mano.
Yo le puse mi estrella y le cerré la mano.

Ella me dio un beso en mi mejilla y así termino mi noche.
Porque era eso lo único que yo quería.

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