Putas como Anna no hay ninguna.
Si supieran que me dejo por la Nicotina.
Anna era una mujer de firmes nalgas y de muy buenos sentimientos.
Anna no sabia lo que era la educacion pero se creia muy educada.
Anna arrinconaba su cuerpo contra el mio.
Anna me regalaba sus uñas.
Anna se acostaba conmigo los domingos y me despertaba al dia siguiente muy temprano
para que me fuese a trabajar.
Anna me enseño lo que es la juventud y aunque yo haya resultado discoconforme se lo agradesco.
Anna era mis 7 pecados escritos y uno mas que era inventado.
Santa no es, permitanme decirles que aunque vaya todos los domingos a misa y que en varios de ellos uno que otro sacristan la haya probado no es secreto.
Anna pudo haber sido el amor de mi vida,
Sino me hubiese dejado tantas veces por personas que llevaban cajetillas de cigarros en sus bolsillos.
Sino me hubiese preguntado si me gusto la primera vez que lo hicimos.
Sino me hubiese dicho tantas veces que yo le resultaba divino.
Sino se hubiese tocado tanto enfrente de mi.
Sino hubiese dejado de ser la mas bonita de su familia por haberse casado con un tipo que no se llamaba Joaquín y que no tenia el pelo ondulado que ella tantas veces acariciaba.
A Anna la veo todos los dias y tambien todas las noches.
Cuando conversamos, ella me habla de las distintas esquinas que existen
y yo le cuento que he dejado de masturbarme.
Fin.
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