
Dejenme contarles la historia que me contaba mi abuela cada vez que me veia llorar. Mi abuela ya ha muerto y yo he crecido, pero eso no me importa mucho.
Mi nombre es Bartolomeo y practico el "Arte del Desprendimiento", ja, si me dijeran quien es ese gigante que va corriendo con un maletin diminuto. Yo diria: ¡Ese gigante es Samuel Beckett y en ese maletin diminuto guarda un lapiz y varios papeles!
Habia una vez en un lugar que no tenia nada de raro.
En el cual habia nacido un niño que se llamaba Joaquín, que tenia el pelo como un borrego y era especial.
Le gustaba jugar con las luces y todos los niños del vencindario se burlaban de el. El no sabia lo que era un insulto ya que su mama siempre lo trataba con palabras agresivas y el crecio pensando que eran palabras hermosas.
Joaquín o Joaquincito como lo llamo yo, iba detras de todas las luces y se las quedaba mirando horas y horas.
Un dia hubo un cierre de luz en todo el vencindario y Joaquincito se encontraba en la calle.
Ese dia conocio a la luna y se dijo: ¡Es la luz mas hermosa que he visto en mi vida!
Empiño sus piernas y segun él, la toco. Comenzo a bailar enfrente de ella y comenzo a regalarle besos volados.
Media hora despues su Mamá preocupada hasta la locura porque su retoño odiado no habia vuelto, salio a buscarlo y lo señalo con su linterna y le dijo:
¡Vamos niño del demonio! ¡Vamos a la casa!
Joaquincito le dijo hola a la luz de la linterna y siguio a su mamá.
Llegando a la casa su hermana menor lo abraso y le pregunto como le habia ido con las luces.
Joaquín oculto su rostro con sus manos y luego le conto lo que habia vivido.
¡Fue algo muy grandioso Carmen, si hubieras estado conmigo lo hubieses visto!
Mis amigas, las luces vinieron a visitarme. Conversamos y justo cuando iva a sacar mi tasa para tomar el te con ellas ¡Desaparecierón!
Pero una luz que nunca habia visto en mi vida ¡Aparecio!
Tenia dos ojasos, una boca muy bonita, tenia piernas y ombligo, tenia dedos en los pies, tenia alma y dos orejas.
Bailamos, toda la noche.
Y me conto que se llamaba Rocío y que queria volverme a ver algun día.
Luego el otro hijo de mi mamá, me dijo que fuera de vuelta a la casa.
Carmencita le dio un beso en la mejilla, lo abraso y le dijo:
¡Te quiero mucho hermanito!
Su mama lo encerro en su cuarto para que no saliera de noche, pero Rocío siempre lo visitaba y entraba por su ventana a bailar con Joaquincito.
Mi nombre es Bartolomeo y practico el "Arte del Desprendimiento", ja, si me dijeran quien es ese gigante que va corriendo con un maletin diminuto. Yo diria: ¡Ese gigante es Samuel Beckett y en ese maletin diminuto guarda un lapiz y varios papeles!
Habia una vez en un lugar que no tenia nada de raro.
En el cual habia nacido un niño que se llamaba Joaquín, que tenia el pelo como un borrego y era especial.
Le gustaba jugar con las luces y todos los niños del vencindario se burlaban de el. El no sabia lo que era un insulto ya que su mama siempre lo trataba con palabras agresivas y el crecio pensando que eran palabras hermosas.
Joaquín o Joaquincito como lo llamo yo, iba detras de todas las luces y se las quedaba mirando horas y horas.
Un dia hubo un cierre de luz en todo el vencindario y Joaquincito se encontraba en la calle.
Ese dia conocio a la luna y se dijo: ¡Es la luz mas hermosa que he visto en mi vida!
Empiño sus piernas y segun él, la toco. Comenzo a bailar enfrente de ella y comenzo a regalarle besos volados.
Media hora despues su Mamá preocupada hasta la locura porque su retoño odiado no habia vuelto, salio a buscarlo y lo señalo con su linterna y le dijo:
¡Vamos niño del demonio! ¡Vamos a la casa!
Joaquincito le dijo hola a la luz de la linterna y siguio a su mamá.
Llegando a la casa su hermana menor lo abraso y le pregunto como le habia ido con las luces.
Joaquín oculto su rostro con sus manos y luego le conto lo que habia vivido.
¡Fue algo muy grandioso Carmen, si hubieras estado conmigo lo hubieses visto!
Mis amigas, las luces vinieron a visitarme. Conversamos y justo cuando iva a sacar mi tasa para tomar el te con ellas ¡Desaparecierón!
Pero una luz que nunca habia visto en mi vida ¡Aparecio!
Tenia dos ojasos, una boca muy bonita, tenia piernas y ombligo, tenia dedos en los pies, tenia alma y dos orejas.
Bailamos, toda la noche.
Y me conto que se llamaba Rocío y que queria volverme a ver algun día.
Luego el otro hijo de mi mamá, me dijo que fuera de vuelta a la casa.
Carmencita le dio un beso en la mejilla, lo abraso y le dijo:
¡Te quiero mucho hermanito!
Su mama lo encerro en su cuarto para que no saliera de noche, pero Rocío siempre lo visitaba y entraba por su ventana a bailar con Joaquincito.
Fin.
Ahora esta mas bonito ¿Verdad Luz?.
Ahora esta mas bonito ¿Verdad Luz?.
2 comments:
a carmen no le gusta ke hables de tetas y culos solamente. la pobre tenia piernas y ombligo. tenia alma tambien verdad? y dos orejas?. por ke no tenia dos orejas y dedos en los pies. me parece mas genial ke las tetas y los kulos sexistas. me rio. solo es un comentario. además carmencita misma me lo contó la otra vez, ofuscada.
"es ke no es posible, luz.". y yo me reí. "se lo hubieras dicho". "se lo dije, luz, se lo dije, vuelve a decirselo tu, porque ya no tengo vida para ir repitiendo frases".
en fin. habla con ella. te kiero mucho un besito de una luz, horizontal y con tres letras de lado. te invitare el cafe la próxima vez ke nos veamos. y ya no le pongas tantos diminutivos ke asi lo vuelves un principe hueco. uno de esos ke nunca me han gustado. ademas....además joakin, de ke sirve?
estoy al lado de dos bebitos lindos son mellizos ellos..y nos matamos de risa juntos....te ense;are fotos mias con ellos les cuento tus historias y ellos son felices junto a mi
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