Aveces el león se pone a divagar
en pensamientos tan humanos,
y digo humanos
porque son tan lejanos de la realidad
que preferiríamos
que así fuese el mundo.
Y imagina tantas cosas,
tantos paisajes,
diversos cielos
y millones de personas no tan felices
como quisimos que sea.
Y ve que en ese lapso de tiempo,
se despejo del mundo,
olvido el sonido
y se creo uno para él.
Un sonido tan único
como aquel pensamiento.
Y se siente bien,
tranquilo con él
y con todo.
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