Y luego pisa el freno
de su carro azul.
Un habitante en bicicleta
se cruza,
chocan y él cae.
Ambos mueren,
aunque el león muere peor
y sigue el camino del ruido de las pistas,
del rasguño de las paredes
y del tap tap
de la suela de los zapatos.
Friday, April 27, 2007
Aveces el león se pone a divagar
en pensamientos tan humanos,
y digo humanos
porque son tan lejanos de la realidad
que preferiríamos
que así fuese el mundo.
Y imagina tantas cosas,
tantos paisajes,
diversos cielos
y millones de personas no tan felices
como quisimos que sea.
Y ve que en ese lapso de tiempo,
se despejo del mundo,
olvido el sonido
y se creo uno para él.
Un sonido tan único
como aquel pensamiento.
Y se siente bien,
tranquilo con él
y con todo.
en pensamientos tan humanos,
y digo humanos
porque son tan lejanos de la realidad
que preferiríamos
que así fuese el mundo.
Y imagina tantas cosas,
tantos paisajes,
diversos cielos
y millones de personas no tan felices
como quisimos que sea.
Y ve que en ese lapso de tiempo,
se despejo del mundo,
olvido el sonido
y se creo uno para él.
Un sonido tan único
como aquel pensamiento.
Y se siente bien,
tranquilo con él
y con todo.
Nucantus malos y odiosos
El león tiene que despertarse tan temprano
para correr y llegar antes
que el feo Nucantu.
Y corre, corre
porque el feo Nucantu pone música fea
y el león no quiere escucharla
porque se entristece
y trata de escapar.
El Nucantu trabaja con él
y de alguna manera estima al león
pero de otro modo lo atormenta.
Y el león se pregunta
¿No es extraño encontrar tanto tiempo perdido,
tanta conciencia atrofiada
y llevada por el viento
donde brotan palabras inciertas,
con el solo fundamento de lo invisible?
Y aveces teme que el Nucantu
lo vea leer o escribir.
El Nucantu es feo y viejo.
¡Y a todo lo feo y viejo hay que temerle!
Te hablo así para que me creas
y tengas cuidado con los feos Nucantus,
porque todos los leones
estamos asechados de Nucantus
toda nuestra vida.
Y hay que temerles
porque son monstruos tan feos y tan viejos
que en sus ojos puedes ver
que saben poco de vida
pero mucho del miedo.
¡Y solo se puede temer a alguien que sufre!
Y al final,
ni él mismo Nucantu se entiende.
para correr y llegar antes
que el feo Nucantu.
Y corre, corre
porque el feo Nucantu pone música fea
y el león no quiere escucharla
porque se entristece
y trata de escapar.
El Nucantu trabaja con él
y de alguna manera estima al león
pero de otro modo lo atormenta.
Y el león se pregunta
¿No es extraño encontrar tanto tiempo perdido,
tanta conciencia atrofiada
y llevada por el viento
donde brotan palabras inciertas,
con el solo fundamento de lo invisible?
Y aveces teme que el Nucantu
lo vea leer o escribir.
El Nucantu es feo y viejo.
¡Y a todo lo feo y viejo hay que temerle!
Te hablo así para que me creas
y tengas cuidado con los feos Nucantus,
porque todos los leones
estamos asechados de Nucantus
toda nuestra vida.
Y hay que temerles
porque son monstruos tan feos y tan viejos
que en sus ojos puedes ver
que saben poco de vida
pero mucho del miedo.
¡Y solo se puede temer a alguien que sufre!
Y al final,
ni él mismo Nucantu se entiende.
Monday, April 09, 2007
Nos hacemos de las paredes constantemente, nos hundimos en ellas y caminamos hacia atras mirando de frente y pensamos que se nos hace cada vez mas largo el camino, que aveces es mejor estar dormido que despierto y tratamos de correr y caemos.
Aveces creemos que sumar es facil, cuando solo sabemos restar. Y un lapiz es nuestro peor enemigo y esa manera de pegar hoja tras hoja, empastarla y repartirla nos parece mas un pecado que un favor y mientras seguimos tratando de creer que dos mas dos es tres y que Dali existia en sueños nos volvemos a hacer de las paredes y caemos.
Y el poder se pregunta ¿Cuando terminare de pisar tantas cabezas? ¡Al parecer son millones!
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