Cansado de tomarse fotos y que en todas de ella saliera mal. Vendio su camara por unos cuantos caramelos de limon y un sombrero de copa y se camino casi todo San Francisco hasta llegar a un gran puente que solo se podia cruzar en carro o a bicicleta. Se alquilo una bicicleta, de esos modelos antiguos como tanto le gustaba y comenzo a pedaliar. Descanso en medio camino hasta el anochecer y luego siguio hasta el otro extremo en donde un hombre alto de pelo muy corto lo esperaba.
Cuando llego este hombre le pidio con severa agresividad la bicicleta. EL se la dio con miedo, el hombre la guardo y lo jalo del brazo al joven y lo llevo a un puente a ver el mar.
EL hombre era grande como un arbol y el aun llevaba sus zapatos viejos que lo hacian ver como un niño de 7 años. Sintio un poco de calor junto a aquel hombre que lo unico que queria era compañia y se quedo con el hasta el amanecer.
Cuando salio el sol, le dio las gracias al hombre por haber compartido un claro de luna tan hermoso como el de esa noche y se fue caminando.
Los caramelos de limon se le habian acabado pero su sombrero aun lo cubria del sol asi que no se sintio triste y camino hasta su casa.
En el camino vio a lo lejos un concierto de unas habas, pero solo a lo lejos y siguio caminando, antes de llegar a casa un hombre de pelo ondulado estaba sentado con una guitarra en el piso, tocando unas canciones antiguas sin voz, el joven lo acompaño cantando y luego le estriro su sombrero de copa y el hombre de pelo ondulado le tiro unos centavos, con esos centavos se compro dos caramelos de limon y llego a casa comiendolos.
Cuando llego este hombre le pidio con severa agresividad la bicicleta. EL se la dio con miedo, el hombre la guardo y lo jalo del brazo al joven y lo llevo a un puente a ver el mar.
EL hombre era grande como un arbol y el aun llevaba sus zapatos viejos que lo hacian ver como un niño de 7 años. Sintio un poco de calor junto a aquel hombre que lo unico que queria era compañia y se quedo con el hasta el amanecer.
Cuando salio el sol, le dio las gracias al hombre por haber compartido un claro de luna tan hermoso como el de esa noche y se fue caminando.
Los caramelos de limon se le habian acabado pero su sombrero aun lo cubria del sol asi que no se sintio triste y camino hasta su casa.
En el camino vio a lo lejos un concierto de unas habas, pero solo a lo lejos y siguio caminando, antes de llegar a casa un hombre de pelo ondulado estaba sentado con una guitarra en el piso, tocando unas canciones antiguas sin voz, el joven lo acompaño cantando y luego le estriro su sombrero de copa y el hombre de pelo ondulado le tiro unos centavos, con esos centavos se compro dos caramelos de limon y llego a casa comiendolos.
No comments:
Post a Comment