Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Federico García Lorca
Hasta ahora no he podido decirte claramente algo, quizás porque de esa manera entenderías con mas facilidad algo que en realidad no deseo que entiendas, que quede como un secreto que trato de decir, que, aunque sepa como decirlo, no hacerlo por temor a que dejes de apreciarme de la misma manera con la que has estado atendiéndome todo este tiempo, discutiendo, molestándote, tratándome de estúpido, de incoherente, pero allí, a mi lado, al otro lado del teléfono, en la esquina esperando que te dijera lo que trate de decir. Quizás esperando una respuesta, porque en ese momento si te interesaba saber lo que quería decir o porque quizás me tenias a mi como receptor de ideas que eran miás y que creías tuyas. Tratando de discutir inteligentemente sobre una frase estúpida que se me ocurrió en el mismo instante en el que debí haberte dicho te amo y dije otra cosa. Y estas aquí jalandome de la solapa y no me molesto porque me agrada que me molestes, que te molestes de mi y de los demás conmigo. Y aveces acabamos por reírnos porque soy tan inteligente que no puedo responderte las estupideces que sueles decir, quizás porque también trataste de decir un te amo y no te atrevistes. Pero en realidad soy mas iluso que tu, tu me amas lo se, yo también pero lo niego. No para herirte, no es esa mi intención, tu no lo sabes pero lo sospechas. Tu no sabes muchas cosas pero las intuyes y es así, de esa manera como se descubren las verdades de otra persona que trata de ocultar, como yo, cosas que no existen pero que trata que sean reales. Así pues, mientras te creo cada mentira que dices, cada estupidez disfrazada de amor, de ambiguos sentimientos que no trato de descifrar, que mi subconsciente ya sabe, pero que mi realidad niega. Estamos tu y yo, distrayéndonos constanmente sobre lo que en realidad tratábamos de decirnos. Y aveces cuando nos callamos, tu o yo, tiene que decir algo, cualquier cosa, para no aburrirnos, estar quietos mirándonos, que se yo, mirando tus labios, tu mirando los míos, sabiendo que la ley de nuestra amistad es no acercarnos tanto como para besarnos, como para abrasarnos eh ir caminando, nuestra ley es la pelea, la disputa, la discusión del porque de estar juntos. Decir algo estúpido, hacer un pedo con los labios, un sonido o hacer de indios cuando te quedas con el polo a medio quitar y se quedan las manos alzadas entre las mangas y haces bu bu bu con la palma de tus manos en la boca y nos reímos, no paramos de reír, no debemos estar callados. Todos los días que pasan contigo, que se pierden en el recuerdo, en el presente que siempre es ayer y no ahora; perdiéndome en el debí, en el porque y en el quizás. Nose lo que piensas, como te dije, hable de mi, de la manera de que perdemos el tiempo tratando de traducir algo que corre por nuestra piel, algo que late en cada suspiro, desde lejos ya nos sentimos cerca y el aire es cómplice al volverse pesado y el cielo también es cómplice al brillar tanto, al pintarse de azul, al ruborizar de blanco sus incontables mejillas. No importa quien llegue primero al lugar pactado, si eres tu ya se como defenderme, se que historia inventarte, porque te molestas, siempre te molestas de mi y conmigo, y eso me gusta. Si soy yo el primero en sentarse en la banca llena de caca de pájaros, eres tu la que no tiene nada que decir, sonríes, eso basta.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Federico García Lorca
2 comments:
"Y aveces acabamos por reírnos porque soy tan inteligente que no puedo responderte las estupideces que sueles decir,"
machistaaaaaaa
tú tambien las dices
jo
y el 1º cap y el 2º??????????
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