
Thursday, July 17, 2008
Friday, July 11, 2008
Capitulo 3
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Federico García Lorca
Hasta ahora no he podido decirte claramente algo, quizás porque de esa manera entenderías con mas facilidad algo que en realidad no deseo que entiendas, que quede como un secreto que trato de decir, que, aunque sepa como decirlo, no hacerlo por temor a que dejes de apreciarme de la misma manera con la que has estado atendiéndome todo este tiempo, discutiendo, molestándote, tratándome de estúpido, de incoherente, pero allí, a mi lado, al otro lado del teléfono, en la esquina esperando que te dijera lo que trate de decir. Quizás esperando una respuesta, porque en ese momento si te interesaba saber lo que quería decir o porque quizás me tenias a mi como receptor de ideas que eran miás y que creías tuyas. Tratando de discutir inteligentemente sobre una frase estúpida que se me ocurrió en el mismo instante en el que debí haberte dicho te amo y dije otra cosa. Y estas aquí jalandome de la solapa y no me molesto porque me agrada que me molestes, que te molestes de mi y de los demás conmigo. Y aveces acabamos por reírnos porque soy tan inteligente que no puedo responderte las estupideces que sueles decir, quizás porque también trataste de decir un te amo y no te atrevistes. Pero en realidad soy mas iluso que tu, tu me amas lo se, yo también pero lo niego. No para herirte, no es esa mi intención, tu no lo sabes pero lo sospechas. Tu no sabes muchas cosas pero las intuyes y es así, de esa manera como se descubren las verdades de otra persona que trata de ocultar, como yo, cosas que no existen pero que trata que sean reales. Así pues, mientras te creo cada mentira que dices, cada estupidez disfrazada de amor, de ambiguos sentimientos que no trato de descifrar, que mi subconsciente ya sabe, pero que mi realidad niega. Estamos tu y yo, distrayéndonos constanmente sobre lo que en realidad tratábamos de decirnos. Y aveces cuando nos callamos, tu o yo, tiene que decir algo, cualquier cosa, para no aburrirnos, estar quietos mirándonos, que se yo, mirando tus labios, tu mirando los míos, sabiendo que la ley de nuestra amistad es no acercarnos tanto como para besarnos, como para abrasarnos eh ir caminando, nuestra ley es la pelea, la disputa, la discusión del porque de estar juntos. Decir algo estúpido, hacer un pedo con los labios, un sonido o hacer de indios cuando te quedas con el polo a medio quitar y se quedan las manos alzadas entre las mangas y haces bu bu bu con la palma de tus manos en la boca y nos reímos, no paramos de reír, no debemos estar callados. Todos los días que pasan contigo, que se pierden en el recuerdo, en el presente que siempre es ayer y no ahora; perdiéndome en el debí, en el porque y en el quizás. Nose lo que piensas, como te dije, hable de mi, de la manera de que perdemos el tiempo tratando de traducir algo que corre por nuestra piel, algo que late en cada suspiro, desde lejos ya nos sentimos cerca y el aire es cómplice al volverse pesado y el cielo también es cómplice al brillar tanto, al pintarse de azul, al ruborizar de blanco sus incontables mejillas. No importa quien llegue primero al lugar pactado, si eres tu ya se como defenderme, se que historia inventarte, porque te molestas, siempre te molestas de mi y conmigo, y eso me gusta. Si soy yo el primero en sentarse en la banca llena de caca de pájaros, eres tu la que no tiene nada que decir, sonríes, eso basta.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Federico García Lorca
Tuesday, July 08, 2008
Yo trato de pintar, trazo con el lapiz el fondo, las lineas, lleno de formas el vacio, el cual rellenare de colores. Al final me doy cuenta que jugue a colorear un espacio blanco lleno de trazos, de lineas, de formas. Esa es mi pintura, mi manera de plasmarla, de jugar a colorear, de aprender, a mi manera, a ejercer una tecnica propia, llena de impulsos y frustraciones. Sin tiempo o quizas con el tiempo justo como para dejarlo, comer algo, dormir, y seguir en la irrealidad de las cosas que no tienen tiempo ni espacio, que son cosas que en realidad no pasan. Hundirme en ti, tratando de colorear cada vez mejor mis antiguos dibujos hechos a mano y no a pincel.
Wednesday, July 02, 2008
El mundo como voluntad y representación (fragmento)
" El mundo es mi representación: esta verdad es aplicable a todo ser que vive y conoce, aunque sólo al hombre le sea dado tener conciencia de ella; llegar a conocerla es poseer el sentido filosófico. Cuando el hombre conoce esta verdad estará para él claramente demostrado que no conoce ni un sol ni una tierra, y sí únicamente un ojo que ve el sol y una mano que siente el contacto con la tierra; que el mundo que le rodea no existe más que como representación, esto es, en relación con otro ser: aquel que le percibe, o sea él mismo. Si hay alguna verdad a priori es ésta, pues expresa la forma general de la experiencia, la más general de todas, incluidas las de espacio, tiempo y causalidad, puesto que la suponen.
(...)
El suicidio, lejos de negar la voluntad, la afirma enérgicamente. Pues la negación no consiste en aborrecer el dolor, sino los goces de la vida. El suicida ama la vida; lo único que pasa es que no acepta las condiciones en que se le ofrece.
(...)
El defectuoso parecer concerniente a la contradicción entre materialismo e idealismo podría quedar dilucidado mediante un diálogo entre la materia y el sujeto, un drama que también podría titularse "macrocosmos y microcosmos":
El Sujeto: Yo soy, y fuera de mi no hay nada, puesto que el mundo es una representación mía. La Materia: ¡Qué delirio tan osado!- Yo, yo soy, y nada hay fuera de mí. Pues el mundo es mi forma transitoria. Tú eres un mero resultado de una parte de esa forma y, por ello, eres algo casual y fortuito.
El Sujeto: ¡Cuan disparatada arrogancia!. Ni tú ni el mundo existiríais sin mí y a mi estáis condicionados. Quien haga abstracción de mí y crea poder seguir pensando vuestra existencia, da en concebir un tosco engaño; su existencia al margen de mi representación supone una inmediata contradicción, un hierro de madera. Ambas cosas están representadas por mí, mi representación es el ámbito de su existencia, y por ende, yo soy su primera condición. La Materia: Afortunadamente la osadía de tus asertos será puesta muy pronto en su sitio y no merced a meras palabras; algunos instantes más y dejarás de ser nada en realidad, te hundirás en la nada junto con tu grandilocuencia, después de haberte columpiado transitoriamente cual una sombra espectral y correr la suerte de cada una de mis efímeras formas. Pero yo, en cambio, permanezco incólume y sin merma siglo tras siglo, a través del tiempo infinito, y presencio impávida el juego de las transformaciones de mis formas. El Sujeto: Ese tiempo infinito, que te vanaglorias de atravesar, así como el espacio igualmente infinito, sólo existen en mi representación, habida cuenta de que son meras formas de mi representación, esa representación que albergo dentro de mí y en la que tú te presentas, dando cabida a todo cuanto eres. El aniquilamiento con que me amenazas, no me atañe, pues de lo contrario tú te verías aniquilada junto conmigo; ese aniquilamiento le concierne sólo al individuo que es mi portador por algún tiempo y que, como todo lo demás, es representado por mí.
La Materia: Aún cuando te conceda esto y lo admita, tu existencia, a la cual ese transitorio individuo está indisolublemente ligado, lejos de ser algo que se sostiene por si mismo, sigue dependiendo pese a todo de la mía propia. Pues tú sólo eres sujeto en tanto que tengas un objeto, y ese objeto soy yo; yo soy el núcleo y su contenido, lo que permanece, aquello que lo coaliga y sin lo cual revolotea tan incoherente como sustancialmente, al igual que los sueños y las fantasías de tus individuos, quienes gracias sólo a mí ponen a buen recaudo su apariencia. El Sujeto: Haces bien en no querer impugnarme a través de mi existencia por el hecho de manifestarse ésta en los individuos, pues tan inseparablemente encadenado a ella como yo lo estoy, lo estás tú a tu hermana, la forma, sin la cual no te manifiestas nunca. A ti, al igual que a mí, ningún ojo te ha visto desnuda y a solas, ya que ambos somos meras abstracciones, y por lo tanto entes de razón. Un ser es, al fin y a la postre, algo que se intuye a sí mismo y es intuido de suyo, aun cuando su ser en sí mismo no pueda consistir en esa intuición ni en el proceso de verse intuido, papeles que nos repartimos entre ambos.
Ambos: Así pues, estamos inseparablemente unidos como partes necesarias de un todo, el cual nos comprende a ambos y se halla por encima de los dos como un género superior. Sólo un malentendido puede enfrentarnos para que cada uno combata la existencia del otro, siendo así que la suya propia se mantiene o quiebra con ella. "
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