La madre no eran tan joven como queria; tenia los rizos secos y uñas largas. Sus plieges se confundian con extrañas curvas que moldeaban desafeminadamente su cintura dormida. Sus pupilas permanecian cansadas mirando a una sola direccion, sus ojos ya no parecian tener brillo. El rubor que coloreaba sus mejillas parecia darle el unico tono de vida a su envejecido rostro. Guardaba en su antiguo armario calzones grandes que en los 60´ estaban de moda y unos brazieres triangulares. Aun se sentia subconcientemente muy coqueta. Un joven de un perfil inimaginable y de aire soñador, prendia un cigarro en la oscuridad y el humo trazaba su figura en la sonbra. Se le veia acercandosele a la madre. Sentandose junto a ella. Distingui su rostro de ojos difunminados llenos de una inapagable lujuria, tenia unos labios entreabiertos que dejaban adivinar la desesperacion mezclada con la suave y extensa agotacion del tiempo. Estaba exitado. Ella aun seguia mirando un lugar fijo. El, paseaba su mano, dejando rociar sus alargados dedos por sus piernas. La miraba fijamente sin que ella hiciera algo por retenerlo. El introducjo suavemente su mano por las entre piernas de la madre y comenzo a acariciar suavemente por encima del calzon su vagina. Ella cruzo las piernas, quizas fue una manera de defenderse. El la seguia mirando, se detuvo y dio unos vueltas caminando despacio contrastandolo con la rapidez con la que latia su corazon. Miro a la madre que se quedaba sentada, con las piernas cruzadas, con un vestido antiguo, quizas la primera minifalda que existio en el mundo y que el habia levantado a la altura de sus muslos para contemplar sus piernas, lucia un escote que apretaba sus senos. Dejo de mirarla y se alejo.
Luego regreso directo a ella, se sento a su lado, totalmente desnudo, tomo sus piernas y las abrio friamente, quizo sobrepasar sus venosas manos por entre sus piernas y ella lo detuvo. Se puso de pie y se fue lejos. Uno nunca sabe hasta que punto puede consentirte una madre.
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