
Dibujos
Aunque todos los hombres matan lo que aman,¡Que lo oiga todo el mundo! Unos lo hacen con una mirada amarga,otros con una palabra zalamera;el cobarde con un beso,¡el valiente con una espada!Unos matan su amor cuando son jóvenes,y otros cuando son viejos;unos lo ahogan con manos de lujuria,otros con manos de oro;el más piadoso usa un cuchillo,pues así el muerto se enfría antes.
Unos aman muy poco, otros demasiado,algunos venden, y otros compran;unos dan muerte con muchas lágrimasy otros sin un suspiro:pero aunque todos los hombres matan lo que aman,no todos deben morir por ello.No todo hombre muere de muerte infamanteen un día de negra vergüenza,ni le echan un dogal al cuello,ni una mortaja sobre el rostro,ni cae con los pies por delante,a través del suelo, en el vacío.No todo hombre convive con hombres calladosque lo vigilan noche y día,que lo vigilan cuando intenta llorary cuando intenta rezar,que lo vigilan por miedo a que él mismo robesu presa a la prisión.No todo hombre despierta al alba y veaterradoras figuras en su celda,al trémulo capellán con ornamentos blancos,y al director, de negro brillante,con el rostro amarillo de la sentencia.
No todo hombre se levanta con lastimera prisapara vestir sus ropas de condenadomientras algún doctor de zafia lengua disfrutay anota cada nueva crispación nerviosa,manoseando un reloj cuyo débil tictacsuena lo mismo que horribles martillazos.No todo hombre inclina la cabezapara escuchar el oficio de difuntosni, mientras la angustia de su almale dice que no está muerto,pasa junto a su propio ataúdcamino del atroz tinglado.

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