
Su pelo es chocolate que se derrama en su delicada frente de mármol, esculpida por geniales artesanos. Sus ojos son dos pequeñas perlas negras brillantes en un fondo puro de blanco matiz. Su nariz en sí es una pequeña montaña fácil de escalar con dos cuartos como cuevas donde puedo dormir tranquilamente. Sus labios son fresas que nacen dentro de su rostro, ansiosos en salir y darse forma. Su lengua es sin dudar, una hermosa serpiente venenosa donde no dudaría morir por ella. Su saliva es un manjarblanco liquido que ayuda a diluir con mas velocidad y agradó el veneno de su lengua. Sus orejas son dos hermosas esponjas marinas que contrastan perfectamente con el mármol fino de su rostro. Su cuello es la edificación de su perfección, el puente a lo más divino que pudo crear Rafael. Sus hombros son dos hermosos manantiales donde al final se encuentran perfectamente situadas sus milagrosas manos. Cuyos dedos son para mí, la verdadera creación de Dios. El verdadero fin. La verdadera hermosura visual, el verdadero movimiento, despliegue, manifestación y concepto del Arte.
Desde donde nace su pecho hasta donde llega su vientre, saltándonos de sus hermosos senos, constituye en sí, la base de cualquier obra de arte. Donde Van Gogh pintaba una a través de otra sus obras maestras.
Sus senos son el primer concepto de la libido que existe y vive para siempre de ella hacia mí, contienen ojos como su rostro pero es en estas dos esferas sobresalientes donde me entrego carnalmente. Donde me subyugo, donde mis rodillas pasan a formar parte de su suelo, de su pieza, de su acto. Son sus senos, finitos, briosos y divinamente clásicos el vino más embriagante, mágico e imperecedero. Clave de cualquier teoría paranoica, surrealista y critica. Porque el cuerpo en si, es un misterio y Mayra guarda, el misterio más grande, para mí, situándolo en su ombligo. El origen de la existencia de su ombligo es la angustia a la separación de su madre. Es en este pedazo inteligente de cuerpo, y digo inteligente porque me transmite una sensación de creatividad, donde articulo mentalmente mis más grandes creaciones artísticas.
Su espalda es un gran aviso luminoso que grita con grandes letras "BÉSAME". Es donde puedo deslizar mis manos, reposar mi rostro y discernir en nuestro acoplamiento (cóncavo y convexo) que soy parte de un fantástico rompecabezas humano. Que soy, en cuerpo entero parte de otro.
Su vientre reposa en una cadera perfecta, clásica, única y por única, revolucionaria. Que Velázquez nunca hubiese imaginado encontrar. Y que yo, Egmont Froyd – Joaquín Márquez (nombre de pila) esta digno de pertenecerle.
Su sexo es parecido, aunque diría que mejor, que aquel que oculta Venus en la Pintura de Sandro Botticelli. Tanto así, que en el nacimiento de su desnudez, como en el "Nacimiento de Venus", también hay dos ángeles soplando sus vestimentas. A esto llamo el "Nacimiento de la desnudez". La pintura Perfecta, los ángeles, los Arboles, una vieira como piso, el mar, las hojas en el aire revoloteando y yo, tratando de cubrirla. Seria la expresión del Renacimiento en el siglo XXI.
Sus piernas son los pilares de la religión a la cual más adoro, aquella religión humana, única y sin miedo a la verdad. Son una religión pues las bases de sus pies están hechas de barro.