Wednesday, May 16, 2007

Al diminuto Vallejo


Estuve recordando a un amigo que tuve,
nose si mi imaginación lo puso en mi camino,
porque hombres como el,
nunca había visto.
Escribía hasta con los pies,
y puedo decir que veía hasta en sus uñas
el brillo de su genialidad.
Era pequeño
y bañado en tierra,
igual que mi Vallejo
y lo quería tanto sin decirle.
Que al final cuando nos alejamos
me atormento el silencio.
Yo me aleje,
digo ahora,
porque el siempre estuvo allí.
Esperando que me sentara junto a él
en el frío para recitar poemas
a oídos sordos.
Era el callao,
cuna de sombras y espantos,
nuestro lugar predilecto.
Y fue por el que la quise tanto.
Y ahora que recuerdo que conocí a Vallejo,
me veo tan triste,
pequeño y opacado.
Si es que te veo un día,
juro regalarte un abraso
y pedirte cada vez que pueda
uno de esos versos que gritabas al viento
sin miedo a que nadie te escuche.
Porque a pesar del tiempo,
del humo y del amor
que hubo y habrá en mi vida
podré recordarte.

Tuesday, May 08, 2007

Estoy tan agotado
por tantos motivos,
Y si la luz brilla hoy,
más que otros días,
es porque quizás me encuentro llorando.
Y me da pena saber que mañana será como ayer, y aunque no me crea en desear que cada día cumpliera años a mi pesar, es tan extraño sentirse feliz.
Y mientras veo mi paso lejano y absurdo de algún día en el cual sabré que seré feliz, de nuevo.
Hay tantos días de los cuales quisiera apartarme, hay tanto tiempo del cual quisiera aprovecharme, hay tantos deseos de los cuales quisiera consumirme y hay tantas palabras que deseo liberarme de todas. Y estar callado para siempre.
Estoy tan ebrio de mí, hoy mas que otros días.